Todos tenemos nuestros antojos y gustos especiales. Un toque de dulzor después de una comida, como postre, o simplemente un capricho acompañando una buena copa de vino, un gin-tonic o, simplemente, un café.

El chocolate y los bombones siempre son un acompañamiento muy bien recibido, ya sea con azúcar, amargo, con almendras, nueces, menta, negro, con leche o blanco. El libro de los gustos no está escrito. Pero, ¿cómo podemos disfrutar de ese capricho fresco cada día?

Por norma general, compras una tableta de chocolate en el supermercado para poder guardarla, ya que su vencimiento es más largo, pero……. ¿no es acaso mucho más rico un chocolate fresco de la bombonería? Siempre es bueno poder consumir estas delicias frescas y evitar tanto químico y conservante.

El problema es que, a los pocos días, ya no sabe igual… ya al día siguiente de comprarlo fresco, sabe diferente… ¿entonces?

Ejemplo de vitrina C2C10

Guardar un chocolate fresco en la nevera es una opción, pero no la mejor, por cierto. Para un buen mantenimiento, el chocolate no debe conservarse a temperaturas muy frías, y un refrigerador típico mantiene los alimentos entre 0 ºC y 4 ºC grados. Y de la humedad, mejor no hablamos, ya que es altísima en una nevera antigua o de menos del 10% en un refrigerador moderno. Esto claramente no ayuda a la buena conservación del chocolate.

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