Cuando se habla de un buen vino, es imposible no hablar de “maridaje”. En pocas palabras, este término se refiere al “casamiento” o la “unión” entre un plato o alimento y la bebida que lo acompaña. En el caso que hoy marca el tema en este bloque, pondremos el foco en el vino y en algunas recomendaciones para realzar aún más su buen sabor y hacer de esa experiencia de saborearlo algo único.
Existen desde siempre algunas combinaciones que se han convertido en clásicos: vinos tintos con carnes, vinos blancos con pescados. ¿Por qué estas combinaciones? Principalmente se deben al grado de acidez del vino que realza el sabor de los alimentos. Los vinos más ácidos, como los blancos, realzan los alimentos más cremosos y salados, como aquellos que contienen nata o quesos. Los vinos tintos en cambio, tienen un sabor menos “dulce” lo que los vuelve más acordes a platillos ahumados y carnes rojas.
Lo cierto es que hoy día las bodegas hacen un trabajo cada vez más artesanal y delicado, logrando que los vinos que degustamos y disfrutamos hoy sean únicos y muy variados. Es por esto que el arte actual del “maridaje” llega a su máxima expresión cuando pensamos en un alimento y un vino como una unidad en un ritual del cual no se nos debe escapar ni un solo paso.
Los 4 pasos de un ritual ineludible
Cada vez que nos disponemos a disfrutar y degustar un buen vino, un vino nuevo o un viejo conocido, no solo debemos escoger el lugar y el momento sino también considerar estos puntos:
- La compañía: no es cosa menor el tener en cuenta con quién sentarse a disfrutar una copa. Una reunión familiar con quienes disfrutan tanto de un vino como de un vaso de agua, una reunión de amigos con esos amantes de la buena bebida y los buenos momentos, una cena o momento en pareja… Todos momentos especiales que debemos coordinar con una bebida acorde: un vino joven, un gran reserva redondo y aromático, un blanco dulce o seco, un espumante o esa vieja botella que tenemos guardada hace años para una ocasión especial.
- La temperatura: según el tipo de vino que hayamos escogido para disfrutar de un momento especial, es muy importante no olvidarnos de la justa temperatura para poder realzar al máximo su cuerpo, aromas y sabor. Es importante conocer por parte de la bodega y su enólogo la temperatura ideal para cada vino (generalmente expuesta en la contra-etiqueta) y contar con una buena conservadora para los vinos.
- El servicio: en el momento de servir el vino debemos considerar varios aspectos: el momento del descorche, respetando siempre una botella vertical y un sacacorchos acorde al largo y cuerpo del corcho que tenemos delante; y el decantado, para ayudar al vino a recobrar y resaltar esos aromas tan especiales que van surgiendo con una oxigenación correcta.
- El maridaje: el efecto claramente buscado es el de provocar una armonía entre el alimento y el vino de tal forma que suave y delicadamente el sabor del alimento escogido vaya perfeccionando las delicadas notas del vino. Para lograr esto no es necesario ir a buscar platos muy elaborados. Muchas veces una simple combinación de quesos, uvas, fiambres, chocolates o simplemente un buen puro cumplen con nuestro objetivo.
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